El TANAC
En las aguas de Barahona, donde las olas guardan secretos de generaciones, surge la historia del TANAC, un remolcador que forjó su legado en medio siglo de proezas marítimas. Desde el bullicio del puerto hasta la serenidad de la ciudad, el TANAC fue más que un barco; fue un testigo del progreso y un símbolo del esfuerzo de los barahoneros.
El TANAC, propiedad del Ingenio Barahona,
fue construido en Canadá en 1945 y comprado por la compañía en 1947. Con su
primer capitán, el holandés Benjamín Maduro, y posteriormente liderado por el
intrépido Jaime Olmo, el TANAC desempeñó un papel crucial en las operaciones
portuarias de la provincia.
Desde trasladar lanchones cargados de azúcar hasta asistir a
grandes barcos en el puerto, el TANAC fue el protagonista de innumerables
maniobras coordinadas con destreza por su tripulación. La nave, con
características impresionantes como sus 60 pies de longitud y motor Vivian
Diésel de 300 caballos, se convirtió en un emblema de la habilidad marítima de
Barahona.
Con anécdotas compartidas por el Capitán Jaime Olmo, quien
dedicó casi medio siglo a bordo, el TANAC no solo representaba la destreza
técnica sino también la solidaridad y el trabajo en equipo entre los marineros.
Sin embargo, tras décadas de servicio, el TANAC fue abandonado, sufriendo el
deterioro de la intemperie y los saqueos.


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